miércoles, 5 de marzo de 2014

"Yo mismo me opongo"

El vestido de Paris esta llegando, el local reservado hace seis meses, los aros ya estan confeccionados, sutil oro blanco, las flores, las damas, los centros de mesa, los adornos, los colores, el buffet, todo sigilosamente al detalle con el máximo cuidado, lo sencillo no esta permitido en esta fiesta, la pomposidad se desborda hasta en las servilletas. La catedral de la ciudad adornadisima, totalmente iluminada, destellante, la familias bajando del avión, hotel cinco estrellas, la limosina esperando por ella, últimos retoques diamantes pequeños en los parpados, vestido blanco gigante con incrustaciones de piedras mas que preciosas, zapatos finisimos, exclusivo bouquet, todo quedo listo, parte la limosina y llega a la iglesia, ya le ha sonado el celular a la wedding asistent, por eso no baja, algo anda mal alla afuera, ve a traves de las lunas polarizadas, como la gente hablan entre ellos, ve a sus amigos apurados con sus celulares, el sueño se le va volviendo una pesadilla, el cura que apura, la hora que avanza, el maquillaje arruinado, todo estaba listo, todo salio como ella lo planeo excepto una cosa, excepto el, que en este instante sentado al terno en la barra de un bar sonrie su mejor decision.  
  

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