lunes, 17 de febrero de 2020

"Aquel día"

El sudor caliente, la sangre fría
las gotas dulces de mi agonía
gaviotas vuelan, el cielo oscila
la noche oscura la muerte al día

Tu luna al sol, tu melancolía
la débil certeza que en mi valía
el tiempo silente que no salia
y la herida amada que en ti dolía

El silencio acaricia las noches distintas
mi nombre en tu voz en palabras extintas
los días sin mi que no necesitas 
los muros oscuros que ya no visitas

los aciertos desiertos que siempre insistían
los parpados y sus lagrimas que se intuían
mi nombre en tu boca suspiro que sostenía
la calida noche, la tarde oscura, aquel puto día.



viernes, 24 de enero de 2020

"Estados"

A veces no solo faltan las ganas, a veces falta mucho mas que eso, y si quieres te ayudo a agrandar tu biblioteca o en tu caso empezar a construir una, a ir poco poco pero sin hacer tantas luces, a veces no solo basta con parecer, sino que hay que serlo, entonces no te apures vamos con calma; Alfredo, Gabriel y Jorge Luis, si vamos por ahí, va costar creerte al comienzo, pero no quiero que eso sea lo importante, lo importante es que te la creas tú, en este plano nadie es mas o menos importante por conocerlos en vida, en obra o en una simple entrevista recogida  por otro editor y publicada  en otro libro, pero no sabes la envidia que me anuda saber que alguien tiene una firma o alguna foto con alguno (Bryce, Garcia Marquez o Borges por si no los reconociste).
A veces no solo faltan las ganas, a veces hace falta mas, ponerle empeño para que esto funcione para ponerte a pensar o sopesar alguna que otra posibilidad quizás remota y olvidándonos de los renglones, de los estantes repletos, del olor a papel, de las conferencias, de las presentaciones, de los premios por recoger, se que mas allá de eso, hay también un mundo a tu lado igual de hermoso o mejor, así que no te empeñes en parecer lo que no fuiste nunca, y no me malentiendas que no esta mal, pero esto funciona con la antítesis, a menos que lo hagas de verdad y por que te ganan las ganas, por prender la lampara a las tres de la mañana y seguir volteando las hojas hasta quedarte dormida doblando alguna, hasta fascinarte por alguna frase escondida en una edición casi extinta, por sentir ese raro placer al abrir uno nuevo, sino es a ese nivel no lo quiero, si no es así, mejor no te engañes, que también esta bien ser tú, seguir siendo tú, pero vamos si es lo que quieres tampoco pares, hasta que llegue el día en que alguien te diga que Jaime Sabines canta 19 días y 500 noches, y sueltes la carcajada y entiendas la razón de la mía, así que normal, tu sigue leyendo a Borges mientras escuchas a los Yaipen Brothers y sigue escuchando a Sabina mientras lees el trome.

jueves, 2 de enero de 2020

"He aprendido"

He aprendido que mirarte a los ojos es ir perdiendo la batalla, que recordar tus besos es como auto eliminarme, he aprendido que tu risa tiene magia, que tu voz haciendo eco en mi pecho es la excusa perfecta para sentirme de ti.
He aprendido que no se negocia con el tiempo y menos con las ganas, he aprendido a soportar que el olvido se burle un poco de mi, que la melancolía quiera sentarse de vez en cuando a mi lado sin decirme nada, he aprendido a irme de todo solo por ir hacia ti, a cometer errores por arreglar lo que estaba bien, he aprendido a llamarte y hacer como que tu voz ya no importa, a escucharte igual y hablarte de otra forma, he aprendido que lo menos coherente es la vida y que la muerte es lo único seguro, he aprendido que el invierno sucede cuando tu no estas, que la lluvia no moja si me abrazas, que olvidarte no era obligatorio, pero que tratar de hacerlo si.
He aprendido a obviar tus mensajes, a contestarte lo necesario, a no mirar tus estados, a recordarte con el hipocampo, a engañar a las endorfinas cuando te veo, a soltar la mano de las dudas para agarrar falsas certezas.
He aprendido que el silencio muchas veces es la mejor respuesta, que las alas del deseo no eran para volar, que la luz de la luna no fue coincidencia, que las ganas no comprenden de piedad.
Que te fuiste sin estar aquí, que volviste sin pedir perdón, que tu bienvenida fue un adiós, aunque no comprendas ni aunque acepte tu razón.
He aprendido a olvidar en el embarque, a que me dure el amor lo que demora en despegar el avión, a volar estando pegado al piso, a no querer escuchar alguna canción, a olvidarte rápido, a quererte lento, a escuchar los amaneceres lejos, a aceptarte a ti a pesar del sufrimiento.