Terminaba la brecha y ya caía el sol, son casi las cinco y media de la tarde y como tantas tardes seguimos conversando, de ti, de mi, del mar, de los mejores cafés de la ciudad, empieza a caer el sol y estas paredes se han vuelto un castillo un bunker tuyo y mio, sin saber que llegarían a convertirse en testigos silentes de -quizás- mi mejor y mas grande desgracia. Ya cae el sol y tu mirada es diferente mas hermosa de lo habitual, ya es hora de despedirse como todos los días, noto que no quieres irte pero que quedarte te da miedo, no te digo nada y acepto tu despedida pero no te vas te me quedas mirando justo al frente mio sin quitarme la mirada y sonríes y sonrío, es en ese instante y a centímetros de ti, que me doy cuenta que estoy rendido, que te necesito, y que todo este tiempo me he estado mintiendo, y entonces quiero dar el primer paso pero dudo -no por mi sino por ti- y me digo qué mas da, que si es un sueño solo me queda despertar, así que te vuelvo a ver y ya no hay otro rumbo que el que no sea hacia tu boca y los segundos se detienen y no escucho nada mas que tu respiración y la mía, te tengo tan cerca que no si es real y entonces te beso, me besas y desde ese mismo momento corrobore todos mis sueños, y exploto algo en mi, miles de estrellas que llevan tu nombre, tu sonrisa, tus ojos, tu voz, y entonces te haces atrás y me miras y no me dices nada, te noto asustada, te has quedado sin color en los labios y solo atino a sonreír y a decirme a mi mismo que todo esta bajo control cuando nada lo esta, y te vas y me dejas solo con las manos en los bolsillos del abrigo y espero tres segundos y vuelves -no se si a mi pero vuelves- y me dices que esto esta mal, y yo refuto diciéndote que esto esta muy lejos de haber estado mal, sonríes y me dices que te tienes que ir y te pido irme primero que es mejor en ese orden, aceptas y "nos" volvemos a despedir, vuelvo a sonreír y me voy atónito, entre esperando despertar y cayendo en la realidad, bajo cada una de las gradas con la mirada perdida, imaginando solo tu cara y recordando tu boca, y saltan los mecanismos de defensa que habían estado tanto tiempo dormidos en mi, y me siento confundido por que no lo quiero aceptar y se encienden todas las alarmas, y trato de tomarlo con calma pero se -en el fondo- que estoy jodido, jodidamente enamorado de ti y que tarde o temprano va a doler, y decido posponer ese plan de contingencia hasta que la situación lo amerite mientras tanto tengo que seguir pensándote porque no quiero hacer otra cosa que no sea eso, recordarte, pensarte, y volver a recordarte una vez mas y repetir en mi memoria -todas las veces que me alcance- el momento que me acabas de regalar y entonces me llega tu mensaje lo leo y te respondo, y ahora soy mas feliz que antes. Me propongo -y me prometo- no hacerte daño en lo que a mi lado respecta y así lo he hecho siempre, hasta que tus miedos te sobrepasen como marea incontrolable y te desconozca romper tus olas sobre mi orilla, no me importa me digo, y no me importa te digo también, que sigo sintiendo lo mismo, no, lo mismo no, siento mil veces por ciento mas lo que sentía, así que si tu estas jodida yo estoy peor. Y pasan los días y mis razones cambian, vas abarcando cada día mas espacio, y mas despacio me van pasando los días, y las noches a tu voz, en la tenue luz de un poste en algún barrio marginal que se vuelve hermoso si es a tu lado, crei que se habia terminado que ya no daba mas pero por mi lado, estoy mas que decidido a hacerme añicos si es necesario, y quererte igual con cada uno de esos pedazos, pero siento que esto no ha terminado y que no va a terminar, te necesito tan igual o mas que aquel día, que aquella tarde, que esta noche.