Te llevaste mi reloj de pulsera, y esa polera, me dejaste la cama destendida, y en tu lugar una pena
tus besos de sonrisa, tus risas en mi boca, tus cinco abrazos al dia, hoy se extrañan, quien diria...quien diria
yo pensando en recordarte, y tu pensando en los dos, yo cuidando tus espaldas, y tu mi alrededor
fuiste la invitacion provocadora a los latidos del corazon, la tierna idea encantadora de moverme la razon
la cosa extraña que no llora, si no tiene entre sus manos un moribundo corazon,
porque aprendi mas de las vueltas que de las idas, mas del dolor que del amor, aprendi mas de levantarme que de mis caidas, y asi aprendi a tender un lado de una cama destendida, aprendi que los inviernos duran una hora, que las olas del mar se recogen para tomar mas fuerza, aprendi que un freno en seco no sirve de nada, si la pista esta mojada, que se moja por la lluvia, que la lluvia es de invierno, que tu llanto es mi pista, que tus ojos son mi freno en seco, aprendi que las caricias son del que las recibe, pero un abrazo de quien lo da, aprendi que en luna llena no se hace promesas, que el pecador no es pecador hasta que lo confiesa, aprendi que es bueno estar solo y en mis ratos solos, aprendi de compañias, que la indiferencia llama mas la atencion, que estar encima de algo, aprendi a fuerza ajena decir que fue bueno quererte, aprendi a experiencia propia que me dolio mucho perderte, porque tuve que aprender a olvidarte, justo antes de llegar a conocerte.
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